"Gracias por escribirme esa canción, por arañarme el corazón, por ser así como tú eres. Gracias por los consejos que me das, por no olvidarme si te vas, por no quererme un poco más. Gracias por caminar siempre al revés, por derretirte si me ves, por alargar ese momento. Gracias por ayudarme a que me duerma, por el cariño y la paciencia cuando todo iba mal. Gracias por todas esas cosas que no se pueden contar"
Hay pocas veces en la vida en las que sientes esta increíble complicidad con alguien, que se parece más a un lazo de sangre que a una simple amistad. Es increíble esa sensación de hablar de una persona casi anticipándote a sus respuestas, porque es como si estuvieras dentro de su cabeza todo el rato y pudieras ver cada uno de sus pensamientos, esa confianza que no sabes de dónde ha surgido pero que te empuja a querer compartirlo todo con esa persona y que te hace sentirte completamente seguro a su lado, con la certeza de que le entregarías tu propia vida sin dudarlo y que él o ella haría lo mismo por ti. Es genial y único, es algo que solo llegas a experimentar con unas cuantas personas en la vida, y es un sentimiento tan increíble que lo único que deseas es tener a ese alguien a tu lado; no es un amor basado en la atracción física, es un amor casi de hermanos, porque harías lo que fuera por tenerle siempre ahí detrás de ti como una sombra protectora. Es algo extraño, jamás te cansarías de estar con alguien así, jamás dejarías de hablar con esa persona porque saltas de un tema a otro y la conversación nunca es menos absorbente, e incluso en esos instantes en los que dejáis de hablar, el silencio no es algo incómodo que intentas llenar de palabras vacías y huecas, sino la clase de silencio que te envuelve como una cálida manta y que esta lleno de cosas que no dices en voz alta porque son demasiado grandes como para expresarlas con la voz.
Eso, querido desconocido, es la amistad. Es un cariño tan grande como la mayor de las galaxias, algo totalmente incondicional y desinteresado, porque simplemente quieres verle sonreír, y eso te basta para ser feliz, porque esas sonrisas siempre son contagiosas, porque harías lo que fuera por esa persona con tal de escucharla reír. Y quizá haya momentos en los que te sientas sola, en los que pienses que nadie puede llegar a comprenderte ni consolar este dolor que sientes por dentro, pero ellos siempre estarán ahí ofreciéndote su hombro para llorar, comprenderán tus ganas de chillar aunque por tu boca no escape ningún sonido, y siempre estarán dispuestos a escuchar esas penas que algunas veces ni siquiera puedes contarles. Es así, nunca sabes cuándo y con qué persona te va a tocar, ni siquiera si vas a sentirlo alguna vez, pero cuando llega, lo sabes con absoluta certeza, porque un alma gemela no tiene por qué ser alguien de quien estás enamorado; un alma gemela es alguien que lo sabe todo sobre ti y que casi puede leerte la mente y que averiguará detrás de qué sonrisa se esconde una lágrima amarga, un alma gemela es alguien con quien simplemente encajas perfectamente, como si fuera tu complementario, algo sin lo que no estarías completo, algo que si no lo encuentras sientes que te falta algo toda tu vida.
Y por todo eso, gracias, porque es gracias a ti por quien me siento especial, porque encontrar a alguien así no es algo que le pase a cualquiera, y me siento totalmente afortunada porque mi camino se haya cruzado con el de alguien tan genial, tan estupendo como tú. Porque al fin y al cabo, ¿qué son los mejores amigos? Los mejores amigos son hermanos que elijes. Y los hermanos morirían y matarían por ti, y simplemente te confiarían hasta el más preciado de sus secretos con la seguridad de que estará a salvo contigo. Eso es la amistad para mí, algo tan simple y a la vez tan grande, que muchas veces lo pasamos por alto, lo despreciamos, e incluso ignoramos su enorme apoyo con nuestro enorme egoísmo, creyéndonos capaces de sobrevivir en soledad en este vasto mundo. Por eso a ti, te aconsejo que si encuentras a alguien tan especial, nunca lo dejes escapar, porque si lo haces, nadie jamás será capaz de llenar ese vacío que deja un amigo que se va y te arrepentirás de ello toda tu vida. Porque este camino es demasiado largo para recorrerlo solos.
