¿Amor? Extraña
palabra, tan recurrida por aquí. Ha pasado un año y aquí estoy de nuevo,
acudiendo a este lugar de letras sobre un fondo azul, un lugar donde puedo ser
yo misma. Ha pasado mucho tiempo, o al menos a mí me lo ha parecido. He releído
estas líneas y, de repente, parecen pertenecer a una persona que poco tiene que
ver conmigo, y quizá es cierto, porque la persona― la cosa― que escribía esto
está enterrada, y su tumba está cerrada con fuego, y espero que no vuelva a
salir al exterior, aunque por ahí dicen que mala hierba nunca muere. Si hay
alguien leyendo esto quizá se pregunte por qué he acabado con la niña que
escribía esas cosas. La razón es porque a esa persona no le funcionaba bien la
cabeza, y no me di cuenta hasta que me di de bruces con la realidad, tan de
bruces que podía haber muerto.
Fui como una rosa
que has cortado de un rosal: está muerta pero al principio nadie se da cuenta,
sigue siendo hermosa, sigue pareciendo fuerte y vigorosa, desprendiendo su
aroma desde un solitario jarrón de cristal, como una sonrisa maltrecha, una
sonrisa rota. Pero pasa el tiempo y aparecen venas oscuras en sus pétalos, que
dejan de ser tersos y comienzan a arrugarse: les falta algo, les falta vida, y
te piden socorro en silencio, gritos mudos que nadie escucha. Nadie se da
cuenta de que la rosa está muriéndose hasta que, por fin, se derrumba, y sus
pétalos se caen, marchitos y negros, secos, dejando atrás el recuerdo de algo
que fue hermoso, y que quizá aún lo sigue siendo de una manera retorcida y
cruel, de la misma manera que una anciana decrépita puede parecer hermosa si
intentas pensar en la belleza que poseyó antaño y que el tiempo ha evaporado.
En mi caso no fue
el tiempo, fue algo que crecía en mi cabeza sin que yo pudiera hacer nada para
remediarlo. O sí podría haberlo hecho, pero al principio no quise, y cuando
quise, ya era demasiado tarde y el turbión tenía demasiada fuerza, ya no me
dejaba escapar. Ya da igual. Borrón y cuenta nueva. Le deseo suerte a la
persona que se haya quedado en el camino. Espero no volverla a ver.
22 de febrero de 2013
