"I’m not strong enough to stay away, you look in my eyes, I’m stripped of my pride and you bring my heart to his knees"
Dicen que cuando sientes mariposas en el estómago significa que estás enamorada; eso es lo que dicen por ahí esas personas tan odiosamente optimistas, aquellas que piensan todavía que el amor le ganará la batalla a este mundo insensible y frío en el que vivimos. Yo soy una de esas personas que tienen esa fría concepción de la realidad y que piensan que el amor es una chorrada, y que encadenarse así a una persona no es bonito, sino estúpido. No me refiero a esa clase de amor que sientes por tu hermano o por tu mejor amiga, me refiero a ese que es solo cuestión de hormonas y de crudo instinto, puro y duro.
Y aunque sea estúpido, me gustaría poder arrancarme el corazón del pecho y gritarle a los cuatro vientos que esa clase odiosa de amor que te ata irremediablemente a una persona no existe, porque cuando te veo, todos los fríos y cuadriculados esquemas de mi cabeza se van al traste y solo existimos yo, mi corazón insensato y tus irresistibles miradas.
Me gustaría ser una reina en su palacio de hielo, ser una de esas personas que son solo una carcasa dura de piedra sin sentimientos, me gustaría poder ignorarte. Pero simplemente no soy capaz, es como si mis ojos estuvieran solo hechos para observarte, mis labios solo para desear besarte. Estar contigo es como arrancarse la costra de una herida: sabes que va a dolerte, pero no puedes evitar hacerlo, simplemente por sentir ese extraño placer salvaje al ver la sangre aparecer entre tus dedos, como una rosa roja floreciendo en tu piel; contigo, es difícil elegir entre el placer y el dolor, ambos sentimientos se entrelazan en mi pecho y es imposible arrancarlos.
Y te odio por ello. Te odio y te quiero a la vez, y con la misma intensidad. Te odio por ser quien eres, por no saber que existo, aunque no sea culpa tuya, te odio por obligarme a tragarme el orgullo y agachar la cabeza, te odio porque eres el responsable de que esa sonrisa que le muestro al mundo sea solo una cáscara para no cubrir mis lágrimas, te odio porque solo una mirada tuya es capaz de hacerme temblar. Y te quiero, porque una sola palabra tuya es mejor que toda la atención de cualquier otra persona, porque tu sonrisa contagiosa brilla más que ninguna otra estrella lejana en la noche, te quiero por ser ese fuego que mantiene encendida la vela de la esperanza en mi corazón. Te quiero tanto que tú no podrás llegar a comprenderlo jamás, ni yo misma logro entender cómo he podido ir a fijarme en alguien así, alguien que para mí solo es una cáscara cuyo interior no conozco.
Pero sabes lo peor de todo. Lo que más odio es no poder hacer nada más que mirarte cuando sé que tus ojos están fijos en otra cosa sin importancia, intentar caminar a tu lado inconscientemente, sonreírte en un intento de gritarte todas esas palabras que me callo y me guardo por dentro aunque me están matando, y temblar cada vez que te acercas y cruzamos un par de palabras, o algo tan simple como una carcajada, la única que hace que mi barriga se estremezca de verdad en toda la tarde. Lo peor de todo es esa sensación de asfixia que siento cuando me dejo caer en la nube de color rosa en la que vivo muy a mi pesar y me doy cuenta de que tú no eres para mí, los celos que me corroen las entrañas como el ácido, y ese absurdo cosquilleo en las puntas de mis dedos, que ansían tocarte.
Ojalá pudiera pasar un día entero sin pensar en ti, sin soñar despierta con una ridícula situación descabellada en la que tus labios acaban acariciando los míos con una increíble suavidad. Ojalá pudiera dejar la mente en blanco cuando tú estás delante y pensar con claridad, no decir tonterías o quedarme muda, ni estar a expensas de tus deseos. Ojalá pudiera pasar un día, sólo uno, sin desear verte, sin sentirme vacía porque tú no estás conmigo, sin querer echarme a llorar.
Me gustaría tanto que fueras tan amable de salir de mi corazón idiota durante una temporada, simplemente para ser capaz de respirar profundamente, sintiendo mis pulmones totalmente llenos y satisfechos, para poder reírme otra vez de verdad, hasta que las lágrimas caigan por mis mejillas y me duela la tripa. Me gustaría volver a ser yo misma, y no un pálido fantasma que vaga, solitario, buscándote, un satélite estúpido y sin autonomía que gira eternamente alrededor de ese poderoso planeta que eres tú. Ojalá pudiera volver a escribir sin esa furia que solo plasma lágrimas en forma de deprimentes palabras sin sentido sobre el papel, ojalá cualquier cosa dejara de recordarme a ti, ojalá dejaras de aparecerte ante mí incluso en los más disparatados sueños.
Pero aunque sepa que amarte es destruirme a mí misma, no puedo dejarte ir. ¿Por qué? Por amor quizá, o por ese estúpido e inservible instinto que nos empuja a nosotros, los seres humanos, los animales más idiotas, irreflexivos y egoístas de la historia, a desear lo único que no podemos conseguir. Y otro día más, vuelves a echar por tierra todos mis intentos por mantener la cabeza fría y haces que mi corazón se arrodille ante tus negros y magnéticos ojos, y se me olvida olvidarte.12 de enero de 2012

No hay comentarios:
Publicar un comentario